Vivimos en un mundo que está cambiando de
manera muy brusca, y el mundo en que nacimos no es ni tantito parecido al que
ahorita estamos viviendo.
Vivimos en una era de tecnología. En la
actualidad podemos comunicar cualquier cosa, como voz, datos, texto, imágenes,
entre otros, a cualquier persona y en cualquier parte del mundo.
Vivimos en una era de información. En la
actualidad, la información está instantáneamente a nuestra disposición y abunda
en todo el mundo.
La información se ha vuelto como un virus que
requiere libertad, ya no hay cabida para ocultar nada.
Como lo menciona el texto, sabemos cuando
hubo:
·
Un derrame de petróleo en Alaska;
·
Una fusión accidental del núcleo del reactor
de chernobyl;
·
Una relación privada con el presidente en la
Casa Blanca;
·
Las prácticas de trabajo infantil en Vietnam;
·
Corrupción en los mercados emergentes entre
otros.
En la ética actual, vemos que se ha
convertido en una vigilancia constante de los artistas. Al estar al pendiente de
sus vidas, podemos ver, sus listas de libros, hábitos de trabajo, gustos en la
comida, entre otros, como si estos detalles transmitieran mensajes de profunda
trascendencia acerca del liderazgo.
La manera en que nos comportamos, según los
antiguos griegos, expresa nuestro carácter.
“si soy lo que tengo, y lo que tengo se
pierde, entonces, ¿quién soy yo? “si alguien me arrebata mi trabajo, dinero,
título y poder, ¿quién soy yo?